El alumno/a marista

[Una manera de ser y actuar]

 

Los alumnos y alumnas maristas deben de distinguirse por una serie de valores y actitudes que los hacen diferentes. Estos principios se van adquiriendo poco a poco, con el paso del tiempo y se expresan en una forma de actuar propia de los maristas.

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Las características (DECÁLOGO) que conforman el perfil del alumno/a marista son:

1. Respetuoso consigo mismo, con sus maestros, compañeros y con todas las personas con quienes entra en contacto en su quehacer cotidiano. En el deporte sabe perder y respetar al que pierde. Es una ocasión para valorar lo más importante: participar. En todas las instalaciones del colegio, se preocupa por cuidar la limpieza, el orden y el buen uso de las mismas.

2. Puntual en todas sus actividades académicas, sociales y de cualquier índole, siendo ejemplo para los demás en sus relaciones interpersonales. Sabe dar explicaciones de sus retrasos y ausencias.

3. Responsable en primer lugar con sus obligaciones como estudiante, como ser humano integrado en una sociedad, como hijo y como compañero. Está atento para ayudar a los compañeros/as que necesitan su apoyo.

4. Coherente con sus principios, con sus costumbres y con sus relaciones interpersonales. En el patio, defiende a quien lo necesita y da la cara ante la injusticia.

5. Proyecta confianza, cercanía y  respeto a los más pequeños y menos favorecidos en cualquier sentido.

6. Sencillo, colaborador y justo en sus actitudes y opiniones, respetando siempre el punto de vista de los demás. No se ríe de las opiniones que le resultan desproporcionadas y menos de aquellos con los que no siente empatía.

7. Se involucra en las actividades colegiales y extracurriculares que le ofrece la Institución Marista: convivencias, solidaridad, deporte, celebraciones religiosas.

8. Democrático, sociable, promotor de los valores autóctonos. Se siente orgulloso de representar a su colegio y a su ciudad ante los eventos sociales, deportivos y académicos.

9. Demuestra una profunda creencia en Dios, en la Virgen María y en los principios de San Marcelino Champagnat. Los tiene como modelos a seguir e imitar en su propia vida y en sus costumbres. Busca momentos (visitas a la capilla), tiempos (mes de mayo) y ocasiones (actividades de solidaridad, marcha, día de sed, etc) para hacer crecer la presencia de Dios y de María en su vida

10. Manifiesta un espíritu solidario y fraternal con sus semejantes, con su entorno socioeconómico y con cualquier realidad que le toque vivir o enfrentar. No reduce la solidaridad a la colaboración económica, sino que se implica dando su tiempo y cualidades.

 

 

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