Carta apostólica del Papa Francisco sobre el valor del pesebre "Admirabile signum"

Domingo, 22 Diciembre 2019 19:38 Pastoral

    El pasado 1 de diciembre el Papa Francisco firmó durante su visita a Greccio (Italia) la carta apostólica Admirabile signum sobre el significado y el valor del belén en Navidad, una tradición con cerca de ocho siglos de antigüedad que ayuda, de una manera “dulce y exigente”, a transmitir la fe de padres a hijos.

    La carta ha sido firmada el día en que comienza el tiempo de Adviento como una invitación del Santo Padre a alentar esta hermosa tradición iniciada por San Francisco de Asís en la Navidad de 1223 en Greccio.

    “Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada”, alentó el Papa.

    En ese sentido, para acoger la invitación del Papa Francisco a apreciar el valor del pesebre, te presentamos 10 puntos para comprender la carta apostólica Admirabile signum:

  1. El pesebre es como un Evangelio vivo.
  2. San Francisco quería “contemplar” la fragilidad del Niño Jesús.
  3. En 1223 uno de los presentes “vio” a Jesús en el pesebre.
  4. El pesebre manifiesta la ternura de Dios.
  5. En el belén la creación participa en la fiesta de la venida de Jesús.
  6. María es la madre que contempla a su hijo.
  7. Representa a San José como custodio de la familia.
  8. ¿Y las otras figuras del pesebre? El pesebre pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura.
  9. Nos pone ante el gran misterio de la vida.
  10. Los Reyes Magos nos recuerdan nuestra misión evangelizadora.

    El Papa Francisco invita en su carta apostólica a recordar cuando se era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construir el belén. “Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia”, aseguró.

    “No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición”, expresa el Santo Padre en Admirabile Signum. [Carta Apostólica COMPLETA]

 

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Modificado por última vez en Domingo, 22 Diciembre 2019 20:06
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