No hay amistad pequeña...

Sábado, 11 Octubre 2014 22:17 Testimonios

       Trinibel Fernández Martos, ha sido profesora del colegio. La recordamos como ejemplo de educadora en todos los ámbitos de la persona.  Mujer directa y asertiva, solícita compañera y amiga. Durante muchos años, maestra ejemplar en su clase. Recordada por su alumnos y alumnas por lo bien que explicaba matemáticas y por el equilibrio que se respiraba en sus clases entre exigencia, respeto, trabajo y libertad. Fue de las primeras profesoras que los Maristas confiaron un cargo directivo en sus colegios de España. Al final de su etapa en maristas, implicada en la ayuda a los niños y jóvenes que necesitaban una mano en los estudios, en resolver problemas personales y familiares. Buscadora incansable de nuevos caminos en la educación. Hemos querido que su TESTIMONIO abra esta sección y le hemos preguntado...

 

  • ¿Cuáles han sido Trinibel TUS MOMENTOS MÁS FELICES en el colegio?

      La verdad es que conforme estoy haciendo memoria para seleccionar algunos recuerdos concretos, se me “amontonan” multitud de ellos. Me resulta muy difícil mencionar unos y no otros, porque mi paso por el Colegio ha sido una experiencia global llena de una riqueza, intensidad y matices emocionales extraordinaria. El encuentro y conocimiento de tantas personas queridas … hermanos maristas, compañeros, alumnos, padres … No podría establecer una clasificación de más o menos importancia. Para mí no hay aprendizaje pequeño, ni amistad pequeña cuando es auténtica…

        Y es que esta larga etapa de mi vida en el Colegio ha sido, sobre todo, un aprendizaje constante por el que me siento inmensamente agradecida; en primer lugar a Dios que me puso en este camino, y además a todas las personas y acontecimientos que han intervenido en él. GRACIAS a todos, de corazón. (Esta misma expresión se me queda muy pequeña para lo que siento) Sin embargo, os voy a compartir algunas experiencias significativas:

  • Un niño de seis años que está aprendiendo a leer (… hace mucho tiempo de esto y no había “ Educación Infantil”. Todo empezaba en 1º de E.G.B.). El niño está en la 2ª cartilla y va leyendo las sílabas de manera monótona : “ la  ma-le-ta  ro-ja…”. De repente me mira con los ojos llenos de una luz y una alegría indescriptibles, y me dice con entusiasmo,  “ ¡¡ claro,  seño,  una maleta roja !! “   …Acababa de comprender  que todos aquellos signos, cuya forma reconocía de manera mecánica, tenían significado.  ¡ Ya sabía leer ! Presenciar el momento en que un niño, de cualquier edad, comprende algo y realiza un aprendizaje que le resultaba difícil es un verdadero milagro, y deja una alegría interna que tampoco se puede explicar, porque comprendes la utilidad y la necesidad de tu esfuerzo diario. Los que  “enseñáis” sabéis de qué estoy hablando.
  • Otro momento importante para mí fue cuando, tras mi contratación en septiembre de 1972, me presenté en el Colegio de la Plaza de S. Agustín (el Colegio actual se estaba construyendo…) para empezar a preparar el nuevo curso.  Ahí , esperando en la entrada, conocí a Soledad Montoya y a Pepe Barranco , que con su talante cercano y “ caballeroso”  se nos presentó, nos acompañó y nos facilitó aquellos primeros momentos.  Ese fue el comienzo de una gran amistad entre los tres que aún permanece. Hace tiempo que Sole  “se fue”, pero no de nuestro recuerdo y afecto. La relevancia de esto es que Soledad, otras dos compañeras (María de La Unión y María de Yecla ) y yo, éramos las primeras mujeres que trabajábamos en aquella santa casa. Las dos compañeras se fueron ese mismo curso para incorporarse posteriormente a la Escuela Pública. Muy pronto vinieron mis queridas Catalina Carmona y María Vera. Las cuatro fuimos, durante mucho tiempo, las únicas mujeres en un claustro de unos 50 profesores entre los que había casi una docena de Hermanos Maristas, … “de los de antes”; …y los aproximadamente 2000 alumnos también eran varones. Aprendimos mucho y nos divertimos bastante con la espontaneidad de nuestros compañeros (éramos tan “pocas” que no se daban mucha cuenta de que estábamos allí ) …fueron momentos “heroicos” para las mujeres de mi generación. Había que estar muy atentas y ser prudentes y competentes.
  • Por último  (no deseo cansaros…)  quiero mencionar la gran amistad que me une con una larga lista de compañeros. Tanto hermanos como seglares. De todos he aprendido algo valioso que me ha hecho crecer. Se me vienen a la memoria tantos momentos gratos con todos ellos que me abruma no poder mencionarlos …Es un tesoro que llevaré siempre conmigo. Como ejemplo, el recuerdo entrañable del acompañamiento, lleno de entusiasmo, paciencia y buenos consejos, con que el H. Emilio Gutierrez Tordable, nuestro primer Director, nos ayudaba a poner en práctica la entonces reciente Ley de E.G.B;  sobre todo, el área de Expresión Dinámica (expresión corporal, ritmo, canciones…).  Las sesiones de prácticas, “a golpe de pandero”, con el claustro eran especialmente divertidas.

 

  • ¿Qué ha sido LO MÁS VALIOSO que has aprendido de esta experiencia de vida?

     Aquí recuerdo a todos mis alumnos, sin excepción. Ellos han sido mi “Gran Maestro”. De ellos he aprendido todo lo que sé.  A mí me movía una llamada clara y potente hacia ellos. Un deseo de ayudarlos en su crecimiento interior. Y fue muy sencillo. Sólo tuve que poner toda mi atención y el corazón abierto al escucharles.  Así podía sentir cómo se sentían ellos, y por qué actuaban de una forma determinada. No siempre pude, ni supe, encontrar la manera de guiarles hasta la solución que necesitaban; pero el simple hecho de intentarlo sin desfallecer, ni escatimar ningún esfuerzo, fue lo que a mí me ayudó a crecer como persona, y me enseño algo, siempre, en todas las ocasiones.

    Todos ellos forman parte de mí; de quién soy.  Ahora, cuando los veo en la ciudad, en sus trabajos, con sus familias…  el corazón se me llena de alegría y me honra haber sido, alguna vez, instrumento o testigo de su crecimiento.

 

  • Para terminar, un CONSEJO para mirar el futuro con audacia y esperanza

      No sé si sabré…Lo único que puedo decir es que no tengáis miedo de abrir vuestro corazón a vuestros alumnos.  Si lográis  “ver” con sus ojos, “llegar” a la persona,  “sentir” lo que hay detrás de sus gestos, de sus actitudes …, entonces podréis utilizar todo lo demás (los conceptos , las programaciones , la metodología …)  para contribuir con eficacia en su desarrollo como hijos de Dios que vienen a este mundo con un Propósito Divino que realizar .

       NO HAY TAREA MÁS HERMOSA. Disfrutad de ella. Es un privilegio y una gran bendición.

       Gracias a todos. Con todo mi afecto.             

      Trinibel

 

Modificado por última vez en Domingo, 22 Febrero 2015 22:22
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