"Este educativo juego de la responsabilidad y participación"

Miércoles, 29 Octubre 2014 23:16 Testimonios

    El Hno. Emilio Gutiérrez Tordable, es un Hermano Marista que actualmente reside en la comunidad marista de Alicante, fue Director del Colegio Marista de Cartagena, en los cursos 1971-1973, en su sección de E.G.B., de 1º a 5º, de E.G.B en la nueva sede (1971-72); 6º a 8º en Plaza S. Agustín. Se integran los de 6º en el curso 1972-73. El Hno. Emilio, ha destacado a lo largo de su vida por su afán renovador en lo pedagógico, en lo intelectual y sobre todo ha aportado a la educación una nueva visión que pasa sobre todo por la incorporación integral de la expresión artística y la creatividad. Ha desarrollado sobre todo su labor docente en la Escuela Universitaria Marista "Luis Vives" en Salamanca, impartiendo cursos en la Universidad Pontificia y en varias Universidades de América Latina. Formado en Francia en el llamado "lenguaje total", se ha implicado siempre en la innovación y en la formación del profesorado de los colegios donde ha estado. Los últimos años, antes de llegar a Alicante, ha estado trabajando en Siria-Líbano. Le hemos pedido que nos hable de...

  • Sus recuerdos más felices Hno Emilio. 

Mis recuerdos más felices en el colegio de Cartagena, están vinculados a las personas que formamos el Equipo de E.G.B. que inicio la puesta en marcha de la nueva ley de educación de José Luis Villar Palasí.

El atento interés de Trinibel, Montoya, María, H. Trullén, Pepe Barranco; la dedicación del H. Felipe; el incombustible H. Ovidio con el deporte, y la gestión del material fungible, y su equipo Paco, Maximino, Juan; la creatividad e iniciativa del incansable Tatay con Juan Pedro, Celestino; la complicidad de todo el profesorado en la “organización y gestión escolar con el alumnado” y su responsable Miguel;los esfuerzos de los HH. Puche, Soriano, y Pires desde Plaza S. Agustín; la disponibilidad y apertura a la innovación (teamTeaching), no por ella misma, sino por su conveniencia como apoyo a los alumnos; la disponibilidad y escucha del profesorado incluso en temas conflictivos.

¡Con qué facilidad e interés entraron los muchachos en este educativo juego de la responsabilidad y participación¡

El Director General del Colegio, en sede Plaza S. Agustín, estuvo siempre atento y colaborador con el desarrollo educativo de la nueva sede, a pesar de las dificultades.

  • ¿Qué es lo más valioso que aprendió de sus años en Cartagena? 

El trabajo en equipo, tanto del equipo de profesores, como de los propios alumnos. El alumno no aprende por lo que oye, sino por lo que hace, lo que busca, lo que consigue o conquista y que el profesor-guía ratifica y refuerza.

Anécdotas hermosas que se conservan frescas en la memoria porque marcan un camino.

“Silencio, esto es zona de trabajo”, les dice un peque de 1º de EGB, con su brazalete azul, como “responsable de trabajo” de los compañeros, mientras los padres un tanto perplejos, observan, desde fuera, a través de las vidrieras, cómo la clase se mueve como un hormiguero. Fue el testimonio a la Junta de padres por los visitantes implicados.

¡Lo que eran capaces de hacer, en cantidad y en calidad, 40 muchachos puestos seriamente al trabajo! Y ¡pobre profesor para controlar exhaustivamente todo ese trabajo!

Los alumnos de 8º (4º de Bachillerato), con su profesor al frente, H. Soriano, quedaron asombrados de la claridad de ideas y de la facilidad con que los alumnos de 4º de EGB dialogaban con ellos sobre el tema de drogas y estupefacientes, tema que los visitantes habían propuesto.

- ¡Ah, pero no van en fila!  Se quejó uno de los padres en la Junta. – “Ciertamente no; pero ¿alborotan o se molestan o estorban a otros?- le respondió el Presidente – “No, es verdad; parecen un rebañico con su pastor”, - fue la respuesta del mismo padre que hizo la queja. – “Y ¿cómo lleva a sus hijos usted, en su casa?”, apuntilló el Presidente.  Hablo del recuerdo de una Junta de padres, en el centro Plaza S. Agustín.

Programaciones: que se vivieron como una necesidad, jamás como una carga. Recuerdo que se apresuraban a pasármelas para que las revisase, después de su estudio y trabajo en equipo. Simplemente, delicadeza del profesorado.

Esto supuso la necesidad de ampliar el material, (no sin cierta incomprensión), al servicio del profesorado para favorecer este trabajo. No había ordenadores… En ocasiones me llamaban a programar con ellos.

Recuerdo con gusto las veces que fui directamente invitado a algunas de estas “puesta en común”. Esta deferencia, junto con el encargo de que les revisara las programaciones, me llenaba de satisfacción y lo recuerdo como si lo estuviera viviendo en este momento.

Uno de los profesores, responsable del Departamento de Ciencias Experimentales me comentaba confidencialmente, “estos muchachos me están haciendo repasar los apuntes de mi carrera; les encanta la “fisión nuclear” y piden más información”. Me hablaba de alumnos de la segunda etapa.

Otro profesor de 4º de EGB, superado por la actitud de investigación de uno de sus alumnos en el tema de las aves, le lleva a decir al interesado, “bueno de qué nuevo pájaro nos vas a hablar hoy”.

Y algún padre me decía, mi hijo, (alumno de 4º de EGB), me pone en un aprieto cuando de forma sistemática me dice: “papá, ¿y tú tratas bien a tus obreros”?

Otra cosa valiosa que aprendí fueron el modo de evaluar a los alumnos y cómo se organizan las Sesiones  de Evaluación. 

Evaluación realmente continua, no sólo sumativa, sino más bien reactiva, sin necesidad de exámenes extra al trabajo ordinario. Lo que se hace se evalúa y lo que se evalúa constituye la base de lo que se programa o reprograma, según los casos.Los objetivos humanos, en una formación integral, van más allá del libro de texto. Es Antoñico, Juanico, Perico, Lola, o Pencho, que con su circunstancia personal y en el hábitat de un auténtico equipo educativo, se va haciendo y desarrollando, física e intelectualmente.  El dígito asignado en una mera anécdota que ayuda al recuerdo; es puramente referencial. El educador no puede ser “juez”, sino “guía”, “pedagogo”.

Como anécdota señalo que un día el Sr. Presidente de padres del colegio “nuevo” me pide ayudar a los profesores a interpretar las hojas de evaluación, auténticas sábanas que nos llegaban de CEIS y que incluían las referencias colegiales a nivel provincial y nacional. Me pareció excelente idea, porque excelente era la voluntad que la animaba. Y lo que en un primer momento los profesores tomaron como fiscalización, lo convirtieron, casi de inmediato, en un instrumento importante de revisión del propio quehacer evaluativo y programador, como realmente era su objetivo. Simplemente gratificante.

Reuniones de nivel, para programar, evaluar y “organizar las mil actividades de los cuatro cursos del nivel. Y no solo eso, sino para revisar y buscar el mejor procedimiento para implicar a los muchachos en su formación aprovechando los medios que colegio y entorno nos ofrece.

Algunos niños de cuarto no sabían cómo canta un gallo o una gallina o un pollito. Siempre los habían visto muertos. Solución: la granja vecina. ¿Excursión o clase bien programada y más que ocasional?

¿Y si hablamos con el delegado de clase y le proponemos que “X” pueda acceder al equipo de trabajo de la clase? Fue la cuestión del equipo de profesores de nivel. Así se hizo. El mismo delegado lo propuso al grupo de clase, que lo aceptó, y “X” fue a partir de ese momento “otro”. De estorbo pasó “acicate, impulsor, ayudador de los compañeros”. Su padre, nos dijo con lágrimas en los ojos: “gracias Hermanos”.

Ya en aquél entonces se cuestionaban ciertas propuestas, tres en concreto expuestas por uno de los padres (autoridad en la zona) asistente a la Asamblea trimestral ordinaria:

 

1ª-¿Por qué personalizar la enseñanza?

2ª-¿Qué es eso de “capítulo abierto a un diálogo constructivo”?

3ª-¿Cómo se llama el responsable de catequesis y enseñanza de la Conferencia episcopal?

Recuerdo las respuestas:

1ª – Me cuestiona ver a la gente en el metro de Madrid a las ocho de la mañana. Hoy hubiera incluido “en cualquier lugar y con su móvil”.

2ª- Porque queremos recoger iniciativas que nos ayuden a reflexionar y a caminar “a progresar”. No palos en las ruedas que estorben, ni minas escondidas que dinamiten.

3ª- Pues no lo sé, lo lamento, pero sí conozco muy bien lo que de esa Comisión dimana para llevarlo a la práctica.

Respuesta final del cuestionante: un rotundo “de acuerdo”.

 

Recuerdo tambien las Reuniones de Departamento, incluyendo las sesiones de formación y  preparación para las clases de religión.

Las operaciones con números fraccionarios presentaba dificultad a los alumnos de 3º de EGB, pero jugar con las partes de un todo era fácil para los de 1º, llamar por su nombre al todo (numerador) y a las partes (denominador) no presentaba dificultad a los de 2º, y operar con estos elementos, ya familiares, facilitaban la solución del problema. (Es el recuerdo de un caso real y lo escribo a modo de ejemplo).

El dilema de la “Matemática moderna”, sí o no. Se cuestiona: o todo desde la perspectiva de la moderna o todo desde la perspectiva clásica, a pesar de los libros editorializados. Se opta por seguir con la clásica porque no se ven indicios de progresión desde la moderna. La formación ni se impone ni se improvisa. Así lo decidió el departamento al completo, es decir “todos los profesores” puesto que todos estaban implicados al estar en la E.G.B.

El profesor de un colegio religioso debe exponer como vivir el mensaje cristiano. El Sacerdote ayuda puntualmente, en el colegio, a esta formación, y “si en algún tema no te sientes capaz por tu circunstancia personal, yo te remplazo”.

Las celebraciones eucarísticas, por nivel, en el recinto colegial y fuera de él deben prepararse. La liturgia de la celebración se vive desde lejos con la preparación y así prolonga su efecto de envío y de vivencia. Una quincena de preparación en las clases de religión diaria, se recogía en esta celebración. Creo que el eco de la celebración eucarística, en el monte, con la ofrenda de lo recogido por el campo, puede resonar en los que la vivieron.

Otra iniciativa de aquella época eran las mañanas de sábado para juego y recuperación

Cuando uno lo piensa, y ya en el mismo momento de su actuación, ¡qué dedicación e interés de los profes!

No sólo el juego o pre-deporte (hablo hasta 5º de E.G.B.), también aprovechábamos ese tiempo para que los muchachos más necesitados pudiesen recuperar y no perder el ritmo del grupo, así como para sesiones de “clase modelo” con los muchachos.

Recuerdo la clase de Expresión Dinámica: después de una programación conjunta, uno de los profesores la pone en práctica. A los diez minutos se atasca el carro, se acaban las iniciativas. Retomo el tema, la programación, y con un pequeño esfuerzo en el arranque, entran en el juego los muchachos y acabamos con una sesión excelente, que todavía recuerdo como el primer día. El tema de fondo era “el bosque”, con los alumnos de 1º de E.G.B. Y ¡vaya árboles, y  caminos, y marchas por entre ellos, incluyendo el motón de leña de los árboles caídos…¡

Tampoco se me olvida la respuesta de los muchachos de 5º cuando introducíamos “el movimiento”. Les gustaba la danza o los pasos y saltos… Algún profesor constató que las dificultades motrices iban en paralelo a las dificultades escolares, de aprendizaje, de orden, de relación. Buena observación.

Expresión Dinámica y creatividad y de ahí: creatividad y dinámica como base de motivación e interés.

Y más allá de lo estrictamente docente: el grupo Scout Mafeking,con los HH. Luis Tatay y Felipe como animadores. Esta dimensión de responsabilidad, creatividad, trabajo y ayuda era la buena acción que incidía también en las actividades del aula.

  • Mirando al futuro con audacia y esperanza.

Hermano Emilio, ahora nos podría dar algún consejo para que los que seguimos aquí, hagamos mejor nuestro trabajo, estemos más en sintonía con el mundo.  ¿En qué debemos mejorar…'

El trabajo en equipo. Cada vez me convenzo más de que “si el equipo funciona, la labor, no solo es mayor, sino que es más eficaz y más gratificante” y “en educación” también es posible, tanto por parte de los alumnos como y, sobre todo de los profesores.

El equipo no anula las individualidades, las pone de relieve, las estimulas y las enriquece. Y “el todo” crece y se gratifica.

No es labor de francotiradores. Somos un momento “precioso” en la vida de los niños, y el “equipo” prolonga en el tiempo ese momento y consecuentemente, en eficacia. No soy yo, somos muchos los que entramos en el juego de la formación de los muchachos, y “si todos remamos en el mismo sentido marchamos, o marchan, más rápidos y más seguros”…Y pienso e incluyo en esta afirmación a los propios compañeros de los alumnos. Su “inter-ayuda” puede ser más eficaz que la directa proveniente de un adulto.

La eficacia no está en los papeles, ni en los medios, que por supuesto están al servicio y pueden sernos de grandísima utilidad, sino en la cercanía consciente y delicadamente planificada y exquisitamente llevada a efecto. La bondad crea bondad y la delicadeza crea almas delicadas y abiertas.

Hoy más que nunca, o al menos más que ayer, la proximidad humana, la atención personal o personalizada, se ve como una necesidad a la que atender. Nuestros alumnos tienen nombre propio y un habitat y circunstancia personal que no podemos o no debemos descuidar, al menos desde nuestro deseo de educadores.

Es bueno soñar. Hay utopías que pueden dejan de serlo. ¿Quién hubiera soñado que un muchacho casi, a sus 28 años, después de la dura experiencia de un considerable retraso escolar, bien manifiesta pocos años antes, fuera el motor y artífice de la utopía de la formación de tantos miles de muchachos que han vivido y hecho realidad su sueño? Para Dios no hay nada imposible, y con su ayuda y al amparo de la Buena Madre, también nosotros “podemos”, “debemos"

 Cartagena-en clase               Cartagena-desde comunidad175               Cartagena-desde comunidad174

 

Modificado por última vez en Domingo, 30 Agosto 2015 10:08
SUBIR