¡Eran otros tiempos!

Viernes, 05 Febrero 2016 05:08 Testimonios

 

   Don Celestino Rodríguez Pedrero, un nombre de sobra conocido en Cartagena, ya que desde septiembre de 1968 ha sido el maestro de numerosos cartageneros. Comenzó su andadura educadora en el antiguo colegio de la Calle San Agustín, entre tinteros, tarimas y pupitres de madera. Su llegada coincidió con la de otros maestros de la misma quinta: Maximino Vázquez y Miguel Guillén.[FOTOS]

   Era una época difícil para la educación,  se aproximaban cambios importantes. El Colegio iba a crecer mucho en los próximos años al cambiar a la ubicación actual, duplicando el número de alumnos y de profesores. Don Celestino es un maestro, él dice que además de en la Escuela de Magisterio estudió en la “universidad popular”. D. Celestino comprendió como nadie entonces la necesidad de formular un nuevo tipo de relaciones con los alumnos, con los padres y con los compañeros.

   Maestro cercano a los alumnos y siempre atento a sus preocupaciones, enseñando y aprendiendo para que cada promoción fuera más completa que la anterior. Compartiendo con los padres la educación de sus hijos, orientándolos y haciéndoles ver la responsabilidad de cada uno.

   Y con los compañeros…. A Celestino le gusta hablar de lo que hacía en clase y de sus proyectos. Su entusiasmo es contagioso y no tarda en arrastrar a un grupo que luego formaría la semilla del nuevo colegio y que acogería a los nuevos profesores que nos incorporamos años después.

   Una larga serie de libros de texto escritos, conferencias, cursos y asesorías en diferentes colegios, completan el currículo de un gran profesor, innovador en tiempos de cambio. A Don Celestino le hemos preguntado...

  • ¿Cuáles han sido Celestino TUS MOMENTOS MÁS FELICES en el colegio?  “Algunos de mis recuerdos”

    Julio de 1968. Realizo una entrevista laboral con el Hno Juan Manuel Tomás Sánchez, director del Colegio La Sagrada Familia. Pocos días después me encuentro con Maximino Vázquez Saura, Maxi (D.E.P.) (mi mejor amigo, ya en aquella época y hasta la actualidad) y me dice que él también se había entrevistado con el director. Dicho y hecho. En septiembre del 1968 los dos empezamos como maestros del Colegio de los HH. Maristas en la Plaza de San Agustín (¡Ahí es nada! ¡Que señorío de Colegio!).

   Intentaré ser poco “rollero” y como mi memoria actual sufre “bajones” (¿la edad?) procuraré mencionar los menos nombres de personas posibles porque estoy seguro que se me olvidarían muchísimos. ¡Ah!, sirva la expresión D.E.P. para todos los compañeros y compañeras fallecidos/as. ¡Un afectuoso respeto para todos/as ellos/as!

   Recuerdo de esos años al Hno Severiano (¡¿Quién que lo haya tratado no se acuerda de él?!), al Hno Apolinar (¡Qué gran Hno Marista de su época!), al Hno Leonardo (en aquellos tiempos su nombre era Hno Emilio, secretario del colegio y que siempre iba con su “vespa”), al Hno Emilio Rebollo (después mencionaré un pequeño comentario), al Hno Vicente Campos (también en el colegio nuevo. Por cierto, ¿fumaba?), al Hno José Luís Trullens (¡Que feliz y buena persona era!), …… al Sebas (cocinero), a Jesús Saez Martín-Portugués (Conserje, gran profesional, entregado totalmente a su trabajo, ¿cuántas horas diarias le dedicaría al colegio?. Buen amigo. A algunos profesores jóvenes, jóvenes en aquellos tiempos, nos trataba y nos llamaba “sus niños mayores”), a ….  

   Breve comentario sobre el Hno Emilio Rebollo. Cuando estábamos en la Plaza San Agustín, cada año, al llegar el día de mi santo, él llamaba a la puerta de mi clase (¡nunca abría una puerta! Decían que por problemas, traumas, de la Guerra Civil), me felicitaba, me daba un bocadillo, regalado, y me sustituía en clase para que yo me lo comiera disfrutando de la paz de la soledad en aquel patio, donde Antonio Ros machacaba diariamente con las clases de “gimnasia” y su fuerte preparación de  balonmano (¿Te acuerdas Cristóbal Quesada? ¡Triunfo tras triunfo!)….¡¡¡Tiempos pasados!!!

   Quiero recordar que mi primera clase, en la Plaza de San Agustín, fue un 2º curso de Primaria con 64 alumnos (los 64, niños, silenciosos, atentos y respetuosos). ¡Eran otros tiempos!

   Tanto Maxi como yo, recibimos mucha ayuda y consejos de nuestros compañeros seglares, Miguel Guillén, Vicente Navarro, Manuel Mercadal, José Luís Salanova, Juan Saez (hijo de Jesús, que daba clase en una de las aulas situadas en la terraza del edificio), ….. también de Francisco Márquez (Matemáticas), de Julián Galindo (Formación del Espíritu Nacional), de José Carmona (Dibujo), de Enrique Solano (Química), de José Fernández, de Luís Martínez Valero (con sus tizas y borradores voladores), de los hermanos Francisco y Mariano Montoya (Física-Química-Matemáticas. ¿Eran un poco del Barsa? ¡Solo un poco!), de …  

   Muy pronto, Maxi y yo, hicimos amistad con Miguel Guillén. Amistad muy fuerte. De tal manera era nuestra amistad, que el Hno Víctor García Arroyo (Hno Provincial, por aquellos tiempos) nos llamaba “el trio de la bencina”. Incluso, cuando venía de visita al colegio, procuraba reservar unas horas para poder cenar los cuatro juntos. Confiaba en nosotros. Nos ayudó para poder trabajar en CEIS (mecanización de notas e informes psicopedagógicos) y en la Editorial Luís Vives, Edelvives. ¡Mi más sincero agradecimiento y respeto hacia él!

   A las pocas semanas de comenzar nuestra andadura laboral se incorporó Andrés García Molina. Después, José Barranco, Pelayo Zaragoza, Juan Navas, … y así muchos más.

   Recuerdo cuando el Hno Víctor García Arroyo nos dijo lo del acuerdo con Marina y el consiguiente cambio al Colegio Nuevo que se construiría en El Ensanche de Cartagena, una zona casi despoblada por aquellos tiempos (nadie nos habló de las posibles goteras, de los azulejos color pimentón que se podían caer cuando menos te lo esperabas, de … ¿Está ya terminado? ¡Claro que sí! Solo se van haciendo pequeños cambios y adaptaciones para los  nuevos tiempos, pues Maristas siempre va a estar ahí, en vanguardia).

   También recuerdo cuando se incorporaron “las señoritas maestras”, Trinibel Fernández (pasado un tiempo fue la primera Jefa de Estudios seglar, siendo Director el Hno Millán Jarque  -Todo carácter. ¿Os acordaís de sus puros caliqueños?), Soledad Montoya , María Martínez (después directora del colegio Alfonso X el Sabio, de La Unión), María Vera, Catalina Carmona, Alicia Cabria (¡carácter y fortaleza!), Reme Navarro, María Dolores Fernández, Elena Peinado, etc. ¿Os acordaís cuando llegaron los peques de INFANTIL? Empezaron de las manos de Margarita, Salud, Marita (¡sencillez, resignación), José Luís, …. ¡Qué pequeños se veían (y se ven) esas criaturas! Eran y son el futuro de nuestro colegio. Algunos/as de ellos/as marcará, como mínimo, el futuro de nuestra querida Ciudad, Comunidad, Nación, …

   Sigo recordando y, sin orden cronológico, veo a Paco Pérez, Vicente Rivas, Antonio Bernal, Francisco Aparicio, Luís Martínez (Luisico), Miguel Tomas, Francisco Montoya (¿te acuerdas del primer premio de la lotería de Navidad del año 1982?), Juan Javier García, Luís Murillo, Jesús Bailo, Luís Guerrero (Filósofo. ¿Tomaba café? ¡Qué mala suerte tuvimos con las quinielas!), Mr Jack (Profesor de inglés, nativo, deportista, ¡qué gran “marine” y submarinista), Matías, Salvador Rodríguez (Inglés), José Damián Catalá, Constancio Crespo (¿qué pasó con su ornitorrinco?), José Pedro Martínez, Francisco García, Enrique Sánchez, etc, etc.

   No quiero que se me olvide comentar y agradecer (ya en el nuevo colegio), el apoyo y unión que había entre todos los profesores. Eran épocas de “movimientos”, de exponerse a problemas con la llamada “patronal” (¿te acuerdas, Hno Aurelio?), pero todos y cada uno de nosotros nos sentíamos unidos y apoyados por los demás. ¡GRACIAS A TODOS! No se cuántas horas y horas habremos consumido en reuniones y viajes sindicales, especialmente Pepe Barranco, Cristóbal Quesada y yo. ¡Eran otros tiempos!

   ¿Os acordáis de los Hnos José Luís Puche, Antonio Martínez (mi compañera y amiga, Mari Carmen Martínez -inglés y francés- se acordará mejor), Ismael e Ildefonso (¡mortal accidente de trafico!), Celestino (¡Qué buena persona era!) José Soriano, Alfaro, Cayetano, Arturo, Carlos, Federico, … (cada cual con lo “suyo”, como todo hijo de vecino).

  • ¿Qué ha sido LO MÁS VALIOSO que has aprendido de esta experiencia de vida?

   De todos los profesionales que hemos trabajado (o trabajan) en el Colegio (hermanos maristas y trabajadores seglares), como en cualquier otra ocupación laboral, es normal que cada persona opine lo que crea oportuno, según sus relaciónes y vivencias personales.

   Sí, poco a poco, año tras año, he sido uno de los testigos de como disminuía la presencia física (no en valores, ni en ideas, ni en responsabilidad, ni en control) de los Hermanos Maristas, a la vez que aumentaba la de los profesores y profesoras seglares. ¡Son otros tiempos!

   Me satisface ver la plantilla actual de jóvenes profesores/as, varios con gran experiencia (¿significa que son “menos jóvenes”? No. Solo significa que ya llevan diversos cursos de reciclaje y actualización a sus espaldas) y bastantes de ellos/as son antiguos/as alumnos/as de Maristas y de mí, personalmente. Deseo que, el Equipo Directivo actual (Ángel Ramos, Antonio Celeiro, José Guillamón, Jesús Moya, Hno Francisco García, Julia Pretel, Vicente Berruezo, … Carmen Yagüe) sean capaces de transmitiros ánimo, fuerza, ilusión, paciencia, aplomo y constancia para seguir “remando” y que “el barco” lleve una tranquila y esperanzadora travesía para que cada uno (padres, alumnos, profesores, … es decir, EL COLEGIO) pueda llegar a su puerto y formar honrados/as y trabajadores/as ciudadanos/as.

   Todas y todos compañeras y compañeros durante años. Muchas y muchos de ellos son mis amigos, AMIGOS en la actualidad. Quise aprender de todos ellos/as y ayudar en lo que pudiera. ¡Lo primero lo conseguí con creces y lo segundo, lo intenté!

   ¿Y los sábados? ¿Te acuerdas Felipe? Había varias actividades entre alumnos/as (balonmano, baloncesto, fútbol, ajedrez, … ) con muchos padres de espectadores animosos. También nosotros jugábamos contra profesores de otros colegios. Incluso, en Fútbol-sala, nos quedamos subcampeones de Cartagena, categoría de adultos no profesionales, ya que en la final que se celebró en el Pabellón Central Municipal, con un lleno total, no se le pudo ganar al Club de Tenis, capitaneados por el exjugador profesional cartagenero, de primera división, Pepe Egea.

   También celebrábamos el Día del Maestro, el 27 de noviembre de cada año, con diversas actividades para nosotros, tanto religiosas, culturales, deportivas como gastronómicas.

   ¿Os acordáis de los momentos divertidos de Paco Montoya con el Hno Alberto y con el Hno Isaac (¡buenas personas y buenos amigos!), con Juan Javier, Vicente, Paco Pérez, Paco Aparicio, Antonio Bernal, …

   Hace unos días tuve la alegría de saludar a otro excompañero de trabajo del Colegio, el Hno Antonio Jiménez (exprovincial durante varios años, exdirector de la Editorial Luis Vives, Edelvives), y me dijo que se marchaba, para una temporada, a Guatemala. ¡Te deseo suerte, Antonio, relajación y paz!

   Mi respeto, agradecimiento y recuerdo especial para todos los directores, jefes de estudios, administradores, secretarios, personal no docente y trabajadores en general (incluidos Pedro y Mari Carmen, de la cafetería). Con todos ellos, con todos vosotros, he compartido muchas alegrías y algunos problemillas.

   Creo que con los directores, he tenido una relación personal-laboral-sindical más que cordial (bueno, si con todos nó, con una mayoría sí). Pienso que si Agapito Cabria (un saludo), el Hno Aurelio Santamaría (¡Cuidado, papás, majos, que los retrasos se compensan con unos cuantos cientos de papeles del patio! ¡Aún recuerdo esos magníficos jarrones que, bien aconsejado por un compañero seglar que te llevaba en su coche, nos regalabas en Navidad!) (Fue un director que, en la mayoría de las ocasiones, estuvo a la altura de las circunstancias sindicales y supo ver y aceptar muchos de los cambios y adaptaciones que reclamábamos. ¡Gracias!), el Hno Emilio Gutiérrez (¿Os acordáis, compañeros, de “la dinámica”, de “la flauta”, de la …?), el Hno Juan Ramón Sendra (pionero en las T.I.C. del colegio), el Hno Fulgencio Martínez (¡Que bien sabía vivir! ¡Que celebración del Centenario se pudo preparar entre todos, incluida la gran ayuda de Tomás Martínez Pagán, ¿te acuerdas, Pencho? Tenías amigos y “menos amigos”, ¡lógico!)), el Hno Aureliano García (…. y sus discretas camisas hechas exclusivamente para él en el Corte Inglés de Ghana), Bartolomé Gil (punta de lanza en la consolidación de la entrada de seglares en la dirección de nuestros colegios) o el mismo Ángel Ramos (californio, con corazón y sentimientos maristas) llegan a leer estos folios seguro que recordarán las muchas reuniones que hemos mantenido en tiempos pasados, con muchos raticos agradables y “más de dos raticos sindicales bordesicos”. ¡Eran otros tiempos! Pero eso sí, solo era durante el tiempo laboral-sindical pues después siempre nos hemos tratado como compañeros, con respeto y buscando siempre lo mejor para nuestros alumnos y alumnas.

    ¡Ay!, esos alumnos y alumnas que tanto enriquecen, que siempre son nuestro principal objetivo. Con muchos habré acertado y con otros muchos no habré conseguido “dar en el clavo”. A estos últimos, … ¡lo siento, lo siento muchísimo!

    Muchos de esos antiguos alumnos son, hoy, docentes de nuestro colegio (y algunos JEFES) y han sido mis compañeros y compañeras hasta hace dos años que me incorporé al maravilloso “mundo de los jubilados”. A otros los he tratado como padres de alumnos en esos momentos. A otros los veo ahora al coincidir diariamente en el colegio, ellos como padres de alumnos y yo como abuelo de tres nietos (alumnos de nuestro colegio, por supuesto). Con varios de ellos tengo, actualmente, contacto y trato personal. Con otros muchos seguro que me he cruzado por Cartagena y no he sido capaz de reconocerlos (en aquellos tiempos tenían, ellos, menos bigote; tenían, ellos, menos barba; tenían, ellos, más pelo; tenían, ellos, menos años; tenían, ellos, … Pero , ¿y yo?. Yo tenía más pelo, menos canas, más memoria, menos experiencia, menos años, menos … ¡Eran otros tiempos! ¡Eran otros años!

  • Para terminar, un CONSEJO para mirar el futuro con audacia y esperanza

   Recuerdo aquel dicho de … “tiempos pasados, nunca fueron mejores”. No lo comparto. Simplemente … ¡”eran otros tiempos”! Y ahora pienso, … ¿qué diremos de estos tiempos que también nos ha tocado vivir?. Simplemente … ¡”son otros tiempos”!

Un abrazo muy fuerte para todos y todas.

(Febrero, 2016)

Celestino Rodríguez Pedrero

Profesor del Colegio desde 1968 hasta 2013

 

Modificado por última vez en Lunes, 08 Febrero 2016 16:08
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